Ubazakura

Agosto 11th, 2008

Kwaidan japonés

(transcrito por Lafcadio Hearn)

Hace trescientos años, en la aldea de Asamimura, distrito de Onsengóri, provincia de Iyó, vivía un buen hombre llamado Tokubei. Este Tokubei era la persona más rica del distrito, y el muraosa, o jefe de la aldea. La suerte le sonreía en muchos aspectos, pero alcanzó los cuarenta años de edad sin conocer la felicidad de ser padre. Afligidos por la esterilidad de su matrimonio, él y su esposa elevaron muchas plegarias a la divinidad Fudó Myó O, que tenía un famoso templo, llamado Saihóji, en Asamimura.

Sus plegarias no fueron desoídas: la mujer de Tokubei dio a luz una hija. La niña era muy bonita, y recibió el nombre de O-Tsuyu. Como la leche de la madre era deficiente, tomaron una nodriza, llamada O-Sodé, para alimentar a la pequeña.

O-Tsuyu, con el tiempo, se transformó en una hermosa muchacha; pero a los quince años cayó enferma y los médicos juzgaron irremediable su muerte. La nodriza O-Sodé, quien amaba a O-Tsuyu con auténtico amor materno, fue entonces al templo de Saihóji y fervorosamente le rogó a Fudó-Sama por la salud de la niña. Todos los días, durante quince días, acudió al templo y oró; al cabo de ese lapso, O-Tsuyu se reco­bró súbita y totalmente.

Hubo, pues, gran regocijo en casa de Tokubei; y éste ofreció una fiesta a sus amigos para celebrar el feliz acontecimiento. Pero en la noche de la fiesta O-Sodé cayó súbitamente enferma; y a la mañana siguiente, el médico que había acudido a atenderla anunció que la nodriza agonizaba.

Abrumada por la pena, la familia se congregó alrededor del lecho de la moribunda para despedirla. Pero ella les dijo:

-Es hora de que os diga algo que ignoráis. Mi plegaria ha sido escuchada. Solicité a Fudó-Sama que me permitiera morir en lugar de O-Tsuyu; y este gran favor me ha sido otorgado. Por tanto, no debéis deplorar mi muerte… Pero quiero pediros algo. Le prometí a Fudó-Sama que haría plantar un cerezo en el jardín de Saihóji, en señal de gratitud y conmemoración. Ahora no podré plantarlo con mis propias manos: os ruego, pues, que lo hagáis por mí… Adiós, amigos míos; y recordad que me alegró morir por O-Tsuyu.

Después de los funerales de O-Sodé, los padres de O-Tsuyu plantaron un joven cerezo -el mejor que pudieron encontrar- en el jardín de Saihóji. El árbol creció y floreció; y el día decimosexto del mes segundo del año siguiente -el aniversario de la muerte de O-Sodé- se cubrió maravillosamente de flores. Continuó dándolas durante doscientos cincuenta y cuatro años -siempre el día decimosexto del mes segundo-; y esas flores, blancas y rosadas, eran semejantes al pezón del pecho femenino, y parecían rezumar leche. Y la gente los llamó Ubazakura, el Cerezo de la Nodriza.

Perspectivas sociales de un loro; 7 propuestas para una flexión.

Agosto 11th, 2008

Texto de presentación de esta exposición en el edificio anexo del MARCO (Museo de ARte COntemporaneo de Vigo).

“Una estructura ficcionada, la de una composición fílmica a través del trabajo de una colectividad inconexa e inexistente, permite aquí el desarrollo de la propuesta que es la película como eje del proyecto. Tal estructura es la de una pieza videográfica elaborada a partir de la colaboración de siete autores (debemos entender aquí entonces a aquella cabeza que propone semejante ejercicio colectivo en su simulacro, como la de aquel que realiza su reconocimiento[1] a partir de la imitación [2] - aquí la mímesis no es únicamente un problema visual sino también por ejemplo ideológico - de algún otro [3]).

El proyecto aglutina, como añadido alrededor de la película cuatro cortes de vídeo así como diversos dibujos y textos, que pretenden funcionar a modo de documentación acerca de los lugares, espacios o estudios de trabajo de cada uno de los autores que colaboran en la composición que es la película. Dicha documentación pretende reiterar la posibilidad de una elaboración de múltiples personajes, es decir, el ejercicio de aquello que siempre supuso la mera narración de ficciones.

Más allá o acá de la corrupta distinción genérica entre el realismo o la ficción; del documental como registro verídico de algún afuera considerado real y la fantasía de un imaginario en su trabajo por el juego de visualidades; de lo correcto o inapropiado de cualquier prejuicio acerca de lo que ha de ser una imagen (o, en el caso de una intolerancia hacia esta, antioculares aplíquense la escotomización), la imagen videográfica aparece aquí configurada desde lo mestizo de una tecnología, la del aparato para una construcción (no ya captura) de la imagen, el desarrollo de la cual viene subvencionado por el interés (espectacular y económico) de una cinematografía hollywoodiense. Semejante naturaleza mestiza es lo propio de una imagen aparentemente plena en tanto lugar (interior, exterior, así, de una diversidad de tiempos) de juego.”

Oliver Añón

Abril 2008



[1] ¿Corre peligro o fragilidad de ruptura el espejo lacaniano? ¿O es un estadio - arquitectónico - de estructura fuerte?[2] De ahí lo apropiado de la aparición en el título de la referencia a un loro.

[3] Y toda mímesis ocurre como el desfase temporal que efectúa la diferencia sobre un espacio significativo/formal.

Sobre realidad - ficcion

Agosto 6th, 2008

Un trabajo de verano en una oficina en la que se han olvidado de que existo, hace que disponga de mañanas enteras libres con un buen equipo informático y conexión a internet. El hastío de los nefastos minijuegos de internet ha acabado convenciendome para que trascriba algunas notas de mi libreta a este viejo blog, y así pensar y matar el rato. Sea.

REALIDAD - FICCIÓN

Empezamos a escribir siempre teniendo en cuenta que la ficción, una vez formulada y escuchada, esto es, habiendo devenido intersubjetiva, es una realidad (un tipo concreto de realidad).

Con ese viejo y dudoso esquema ontológico tripartito [lo que es - lo que se piensa que es - lo que se dice que se piensa que es] lo que ahora intentaremos abordar son las relaciones dialécticas entre estos tres elementos, especialmente entre el último y el primero, siendo el segundo una mediador entre ambos.

Estas relaciones están cada vez más claras para el campo de las CCSS; despues de Joan Fuster y Ferrán Archilés, despues de B. de Sousa Santos y P. Bpurdieu, más allá de Escila y de Caribdis.

Lo que nos interesa ahora son estas mismas relaciones en el campo literario.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que, si bien en las CCSS la influencia en ‘lo que es’ por medio de ‘lo que se dice que se piensa que es’ a través de ‘lo que se piensa qu es’ era un objetivo prioritario y fundamental (la alteración o mantenimiento del campo político por medio de la ideología y la retórica, ya sea consciente o inconscientemente), esta prioridad desaparece totalmente en el campo literario. Considerado un arte cuyo campo se pliega sobre sí mismo, el objetivo prioritario del hecho literario es la belleza, el estremecimiento sublime del placer estético.

Esto es lo que hace que Harold Bloom desate sus iras contra Foucault y ‘La escuela del resentimiento’. Alterar estas prioridades es el error que cometió Cortázar en El libro de Manuel.

Esta es la única crítica válida y potente que hizo Carles de mi ‘Escultura’, de la quese desprenden todas las demás tonterías que dijo.

Ahora bien, siendo cierto que la alteración o inalteración de la realidad no es un objetivo prioritario del Arte, es innegable que este efecto se da, si más no como efecto colateral. Ejemplo literario: Calibán en La Tempesad. Ejemplo no literario pero más claro: El palacio de Versailles. Otro francés: Rimbaud y la commune de Paris. Y así hasta el infinito. Y en este punto quien mejor ha hablado y con más vigencia hoy es Walter Benjamin (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica). Así las cosas, es comprensible que Carles, con Boulez y Schoenberg, con Joyce y H. Bloom, decidan abandonar este aspecto deliberadamente dejando que se convierta en una variable incontrolada, puesto que no es esta su búsqueda.

Lo que me gustaría buscar, como siempre he hecho, es un mínimo equilibrio, todo y sabiendo que esta vía suele desembocar casi siempre en el fracaso.

Quisiera abordar en este momento las potencialidades estéticas de la relación inversa a la habitual en la relación dialéctica “realidad - ficción literaria”.

Por ejemplo Borges y Bioy Casares, La inención de Morel y la ilusión de realidad.

El género documental y el falso documental.

Y lo que más me preocupa ahora: mi amigo Maliha Elmahjoub, Nichola Quattrano, Hassan II. (http://www.saharawi-students.org/)

Y al final los guerreros fueron predicadores”.

No relatar la hsitoria de Mahjoub periodísticamente, paternalístamente, preocupado. Hacer un esfuerzo Zaratustriano y evitar la empatía, usar el sufrimiento sólo como una categoría estética.

El mise-en-àbisme permite también usar como categoría estética la crueldad estoica de este narrador, historiador, periodista, documentalista, que usa el sufrimiento humano ajeno con fines estrictamente personalistas, estéticos, propios, buscando desesperadamente la supervivencia eterna mediante la canonización (si haceos caso un segundo a Bloom, otra vez).

- El anciano que fingió durante años que había estado en Auschwitz, llegando a ser el presidente de la sociedad de víctimas del holocausto, estremeciendo al mundo entero con la historia de su sufrimiento (falso) y el de sus compañeros (verdadero).

- A sangre fría, de T. Capote, que esperaba ansioso el final real de su protagonista, cuya ejecución serviría genialmente como campaña publicitaria. La película Capote.

- La madre de Jorge Drexler, que apoyó y animó a su hijo durante años de una desastrosa carrera musical sólo con la esperanza de que éste se lo agradeciera algún día desde el púlpito de algún prestigioso comité que le hubiera concedido un valioso premio reconociendo su talento. Cuando a su hijo le dieron un Oscar por la banda sonora de Diarios de motocicleta, este utilizó su minuto de gloria para reivindicarse más aún, pues todavía rabiaba porque su tema había sido destrozado por Antonio Banderas, ya que al ser “poco famoso”, los organizadores del evento no le dejaron interpretar su propia canción. La madre de Jorge Drexler se quedó sin la dedicatoria de su hijo, y hoy carece de nombre. Por otro lado, la canción no sirvió de nada.

NACIONES Y NACIONALISMOS EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN

Abril 21st, 2008

NACIONES Y NACIONALISMOS EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN:

¿COMUNIDADES IMAGINADAS O IMÁGENES COMUNALES?

 

reflexiones sobre

 

 El Poder de la Identidad,Manuel Castells       

 

 

 

Benedict Anderson define la nación como “una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana“. (Anderson, 1983).

 

Esta definición parte del concepto de identidad colectiva, concebida siempre como una comunidad imaginada (un vínculo inmaterial entre todos los miembros de una comunidad que no se conocen directamente, pero que a pesar de ello se reconocen como partes de un mismo todo). Como decíamos, esta identidad colectiva es fuente de solidaridad y reconocimiento, y es fundamental por su virtud de dar sentido a las vidas y a los acontecimientos individuales. Como es inherente a esta definición, las comunidades imaginadas (y esto incluye todas las comunidades, pues la única comunidad que podría ser calificada como natural sería la comunidad humana) son fruto de un proceso dinámico, en constante construcción y reconstrucción, es decir, nunca son un dato objetivo. El proceso de construcción de las comunidades imaginadas se estructura en virtud de dos ejes:

                - Conflictos: organizan a los grupos en defensa de unos intereses, frente a los intereses de otros grupos. Generan la imagen del “otro”, la alteridad que requiere todo colectivo limitado.

                - Discursos: Relatos históricos, científicos, míticos, etc., que dotan de significado al colectivo. Establecen los orígenes, las metas y las significaciones, situando al colectivo en un marco espacio-temporal. Así, el colectivo adquiere una continuidad y todas las acciones individuales satisfacen su necesidad de un sentido.

 

Así, se dan las competencias entre los discursos de forma que cada uno intenta imponerse a los otros. La principal estrategia discursiva consiste en caracterizar el colectivo, que siempre es un ente coyuntural e histórico, como algo natural y eterno. La potencia de esta estrategia reside en su capacidad de convicción, ya que un discurso es totalmente inútil y estéril si no es compartido por el colectivo: el discurso requiere la identificación del colectivo con este relato.

 

Tras esta definición de la identidad colectiva, Anderson desarrolla su definición de nación antes mencionada, que básicamente añade el importante matiz de la soberanía. De esta forma, la nación es una comunidad política imaginada: por encima de todo, la nación es un artefacto cultural, necesariamente los conacionales no se conocerán todos mutuamente, y aún así sentirán que existe un vínculo imaginario entre ellos. La idea de la nación se construye y reconstruye constantemente por medio de determinados eventos culturales que generan la imagen del “nosotros” nacional. Es por esto que la nación es comprendida como un ámbito de comunicación prioritario, donde los agentes intercambian información para reconstruir constantemente el discurso nacional. Este vínculo cultural se refuerza sobre todo en los casos de comunidad de lengua. (Aunque una nación no debe coincidir necesariamente con una comunidad lingüística - caso de Suiza - es frecuente que los conacionales compartan una misma lengua, lo que da mayor peso al vínculo imaginado que les une, facilitando la comunicación nacional y la recreación constante de discursos). Como decíamos anteriormente, el discurso nacional tiende a naturalizar el vínculo de unión, que siempre será un vínculo cultural. Así, la nación tiende a “naturalizarse”.

Al referirse a la nación como una comunidad inherentemente limitada, Anderson incide en los límites territoriales y humanos que acotan la comunidad nacional. La humanidad entera es comprendida como un agregado de naciones, un conjunto espacial segmentado en múltiples espacios nacionales estancos. (Las excepciones, en las que una nación ha tendido hacia el internacionalismo universal, han sido siempre en pos de una hegemonía internacional - Caso de La Grande Nation Française.)

 

Pero esto, la comunidad imaginada inherentemente limitada, no distingue a la nación de cualquier otra identidad colectiva (religiosa, de clase, étnica…). El rasgo distintivo de estas comunidades que son definidas como nacionales es la atribución de la soberanía. Se refiere a la legitimidad última del pueblo nacional, que se atribuye el derecho de autodeterminación política. Así, esta comunidad imaginada deviene sujeto histórico con capacidad de decidir su propio futuro. No estamos hablando de una comunidad trascendente, creada para cumplir una meta establecida en un orden atemporal; es una comunidad inmanente, un grupo en sí que no necesita un fin más allá de ella para existir. La nación existe por sí misma. Es una sociedad política que decide por sí misma, creada única y exclusivamente para la emancipación política de un grupo humano. La soberanía reside en el pueblo, decía Rousseau, porque éste es el todo social.

 

En esta misma línea encontramos las teorías de Ernest Gellner sobre nación y nacionalismos (Gellner, 1983). Estos conceptos aparecen necesariamente vinculados al concepto de Estado y al proceso político de consecución de la soberanía.

 

Así, Gellner define el nacionalismo como “el principio político que sostiene que debe haber congruencia entre la unidad nacional y la política”. Y esto es válido tanto para el sentimiento como para los movimientos nacionalistas, ya que en ambos casos corresponden a una reacción contra el sentimiento de violación de la soberanía nacional, cuando se percibe que la unidad nacional está siendo alienada de su capacidad y deber de autodeterminación política.

 

Pero esta definición no sería operativa sin establecer previamente las definiciones de nación y estado, que sin coincidir de forma idéntica, están íntimamente vinculadas.

 

Para hablar del Estado, Gellner nos remite a la definición de Max Weber, tal vez una de las más fundamentales de las Ciencias Políticas modernas. En ésta, el estado aparece definido como el “agente que detenta el monopolio legítimo de la violencia”. Pese a mostrarse satisfecho con esta definición, Gellner la matiza debido a la observancia de ciertas formas de violencia legítima no estatal en el marco de algunos estados contemporáneos (Caso de trifulcas tribales toleradas en el Irak ocupado por el Imperio Británico). Sosteniendo el mismo principio que inspirara a Weber, Gellner propone definir el estado como el agente encargado exclusivamente del mantenimiento del orden, un agente separado del resto de la vida social. Así, el agregado institucional organizado especializado en exclusiva en el mantenimiento del orden (como la policía, la judicatura, etc.) es el estado.

 

Y de esta forma de organización social, Gellner desprende su concepto de nación. Mediante un estudio histórico, podemos observar como todos los movimientos nacionalistas se han dado en sociedades estatalizadas, reivindicando sus derechos soberanos o conflictos políticos (poder, fronteras…) al limitar sus competencias con otras unidades políticas, otros estados. Así, el estado aparece como condición necesaria (en absoluto suficiente) para el surgimiento de nacionalismos. El nacionalismo, según Gellner, sostiene que nación y estado están hechos el uno para el otro, que se necesitan mutuamente: el uno sin el otro son entes incompletos y trágicos.

 

A la hora de determinar el fundamento de este vínculo que denominamos “nación”, Gellner expone dos tipos de definición de la esencia nacional:

 

                1) La cultura: incluyendo un extenso y complejo sistema de ideas, de códigos, de conductas y lugares comunes. Sería, de algún modo, la forma de definir la nación más objetivamente.

                2) El reconocimiento: dos individuos pertenecen a la misma nación si se reconocen mutuamente como parte de ella y no pertenecientes a ninguna otra. En esta explicación voluntarista, las naciones son las que hacen a los nacionales, ya que en virtud de este concepto los miembros de la comunidad se reconocen mutuamente una serie de deberes y derechos que serán la esencia de su identidad.

 

Tanto una como otra definición simplemente intentarían explicar la dinámica de génesis del proceso nacional. En última instancia, la importancia del concepto nación, de cara al dilema que nos ocupa, radica en su operatividad política más que en su fundamento.

 

Y respecto a esto es donde encontramos la más rica aportación del sociólogo Manuel Castells, refiriéndose a los nacionalismos contemporáneos en la era de la Sociedad Red. En el segundo volumen de su obra magna (”La era de la información”, Castells, 1997), se introduce el análisis de los procesos de construcción de la identidad en el contexto globalizado. Bajo el título de “el poder de la identidad”, estudiamos en profundidad la importancia de los procesos de formación del “yo” en el mundo altamente interconectado, en constante conflicto entre los ámbitos local - global.

 

Castells ubica el proceso de formación de la identidad en la esfera del sentido, coincidiendo con las definiciones anteriores que Anderson y Gellner daban para la “comunidad imaginada”. En ambos casos, estamos hablando de un proceso reflexivo, en el que el individuo se reconoce a si mismo y a sus acciones dentro de un continuum lógico. En este aspecto, distinguimos con mucha precisión el concepto “identidad” del concepto “rol” o “conjunto de roles”. No estamos hablando de funciones sociales ni interacciones, espacio propio del rol y las conductas asimiladas a estos. Al hablar de identidad estamos refiriéndonos a un proceso de asimilación e interiorización, un proceso de búsqueda de sentido. De esta forma, la idea de Castells sobre identidades colectivas no distaría mucho de la de los autores previamente mencionados.

 

No obstante, Castells desarrolla sus teorías en un marco conceptual muy concreto, que caracteriza tanto ésta como toda su obra: la sociedad red. El propio Castells dirá de la sociedad red que

 

Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana. Pero la ideología tecnocrática futurológica trata de presentar que la revolución y la ley del mercado se refuerzan la una a la otra. En ambos casos, desaparece la sociedad como proceso autónomo de decisión en función de los intereses y valores de sus miembros, sometidos a las fuerzas externas del mercado y la tecnología.

Y sin embargo, la observación empírica, los resultados de la investigación, de mis propios trabajos y de otros muchos, muestran el carácter contradictorio del proceso de globalización y la diversidad de las trayectorias tecnológicas y de sus efectos

 

En lo referente a los procesos de formación de la identidad, los individuos se debaten en una constante tensión para definir su “yo” de forma autónoma. El proceso se da en el seno de un constante conflicto Red - Ego, en el que el individuo pierde con frecuencia la capacidad de gestionar su propio ámbito local, ya que éste está sumido en una inmensa red global que lo determina, manipula y altera.

 

Así, en el ámbito de la sociedad red propia de la modernidad tardía, Castells identifica tres tipos de identidades colectivas:

 

  • 1) Identidad legitimadora: introducida por las instituciones dominantes, con la función de organizar y racionalizar su dominación frente a los actores sociales. Estas identidades generan una sociedad civil organizada que comulga con los valores establecidos.

 

  • 2) Identidad de resistencia: Generada por las clases excluidas que se encuentran en posiciones devaluadas en la lógica de la dominación, por lo que se generan trincheras de resistencia contra los valores establecidos por las instituciones dominantes. Generan grupos comunales o “comunas”, en un curioso proceso de formación de identidades defensivas que Castells denomina la exclusión de los exclusores por los excluidos.

 

  • 3) Identidad proyecto: Los actores sociales, basándose en los materiales culturales de que disponen, construyen una identidad que redefine su posición en la sociedad -red, de forma que se produce un proceso de trasformación en la estructura social. Estas identidades producen SUJETOS, en el sentido de actores plenamente autónomos en la creación de su trayectoria vital, de otorgar sentido a la totalidad de experiencias de su vida individual (Touraine, 1995).

 

La conclusión a la que llega Castells tras analizar estos tipos de identidad colectiva, es que la dinámica tradicional por la que la sociedad civil tendía a devenir sujeto (es decir, una identidad legitimadora devenía una identidad proyecto) se ve truncada en la sociedad red, por las contradicciones entre los ámbitos local-global que antes mencionábamos. En nuestra modernidad tardía, los actores sociales se vuelven inconscientes e irresponsables respecto a la construcción de su propio “yo”, y sólo son capaces de crear identidades proyecto desde la trinchera defensiva de las identidades resistencia (tendencia a generar sujetos desde las comunas de resistencia). En el primer capítulo, “Paraísos comunales: identidad y sentido en la sociedad red”, Castells nos ofrece cuatro casos de reductos identitarios que devienen identidad proyecto, generando sujetos que suponen un verdadero desafío para las instituciones establecidas:

                - Fundamentalismos religiosos.

                - Identidad étnica.

                - Identidad territorial.

                - Nacionalismos.

 

Y es precisamente este último epígrafe el que cobra interés para nuestro estudio. En el apartado siguiente analizaremos los nacionalismos contemporáneos siguiendo la visión de Castells, interpretándolos no como una propuesta estrictamente política y soberanista, sino como una identidad trinchera desde donde refugiarse y poner en cuestión las instituciones establecidas: en este caso, el Estado-Nación.

 

Haciendo referencias explícitas a los trabajos de Anderson, Gellner, y otros autores que mantienen la misma línea analítica de los nacionalismos como inherentemente político, Castells introduce una modificación que será clave en su comprensión del mundo contemporáneo. Para éste, el nacionalismo es una acción y reacción social tanto de las elites como de las masas (es algo más que una construcción ideológica con un estricto fin político). Con esto quiere evitar Castells que el análisis de los nacionalismos quede reducido a un momento histórico concreto (Europa, siglos XVIII y XIX) y al proyecto de los estados-nación moderno. Desde su perspectiva, el nacionalismo se presenta como una poderosa fuente de sentido e identidad, con todas las implicaciones sociales que antes hemos establecido. Así sale Castells de la visión eurocéntrica que según él contamina los análisis antes expuestos, e intenta explicar el auge contemporáneo de los nacionalismos culturales contra el declive de los proyectos soberanistas de construcción de los estados-nación.

 

Para completar la presentación de su perspectiva analítica, se incluye una clasificación de 4 grupos de factores que explican el surgimiento de las identidades nacionales, no estrictamente vinculadas a los proyectos políticos de los estados-nación (Deutsch, 1953; Rubert de Ventós, 1994).

                - Primarios: etnicidad, religión, territorio, lengua…

                - Generativos: comunicación & tecnología, ciudades, ejércitos, monarquías centralistas…

                - Inducidos: codificación oficial del lenguaje, sistemas de educación nacional…

                - Reactivos: defensa de identidades e intereses sometidos, búsqueda en la memoria colectiva de un pueblo (discurso histórico)…

 

Estos factores, sus importancias relativas en función del contexto, y las estrategias de los diferentes actores dan lugar a un proceso complejo de interacciones de construcción política y cultural de las naciones. Lo importante en estos procesos es saber interpretarlos y deconstruirlos en otros subprocesos, identificando en cada caso cómo ha sido construida la nación, por quién, a partir de qué materiales, y sobre todo, para qué.

 

A modo de exposición empírica de esta presentación teórica, Castells expone dos casos de nacionalismos culturales en el marco del fin de milenio. Lo más característico de estos procesos es la circunstancia novedosa de sus pretensiones políticas, de las que no podemos decir exactamente que corresponda a la independencia política y la creación de un estado-nación en los términos que estamos acostumbrados a concebir esta institución (Soberanía absoluta, comunidad nacional, territorio limitado). En estos casos, la pretensión planteada es la creación de un cuasi-estado, una institución de soberanía compartida con una instancia superior (estado plurinación, federación interestatal…). De esta forma, se intentan evitar los riesgos conocidos que suponen el intentar asimilar automáticamente el marco estatal a una nación monolítica.

 

Los dos casos expuestos por Castells para ilustrar su teoría del nacionalismo como fuente de identidad resistencia-proyecto en el marco de la sociedad red, son los de Catalunya (nación sin estado) y los de los grupos nacionales que re-emergen tras la desintegración de la URSS (naciones contra estado). En este ensayo destacaremos únicamente el caso de las naciones post-soviéticas, que posteriormente será desarrollado en las exposiciones de clase centrándonos en el análisis que Carlos Taibo hace del caso checheno, de flagrante actualidad por la virulencia de sus conflictos bélicos y posguerras de las últimas décadas.

 

La URSS destaca históricamente por ser el estado que ha declarado más explícitamente su composición plurinacional, siendo esta simetría nacional fomentada desde el poder. Estratégicamente, el fomento de estas identidades nacionales podría ser tremendamente útil para un estado que tiende a ser internacional. Ningún grupo nacional aparece, en principio, como hegemónico frente a los otros. Esto se debe a la vocación internacionalista y expansiva del estado soviético, que intentó organizar todas estas identidades étnicas-nacionales (sin eliminarlas) en torno a una identidad común soviética. Esta última no debía suponer un conflicto frente a las identidades nacionales preexistentes.

 

Tras el derrumbe del bloque soviético, se da el planteamiento de la Comunidad de Estados Independientes (Sojuz Nezavisimyi Gosudarstv). En pocos años se pudo observar la fragilidad de esta agrupación, tumbada por la persistencia de identidades nacionales con base histórica. De entre los miles de estallidos de violentas revueltas nacionales, la guerra en Chechenia aparece como el caso paradigmático que ejemplifica la tensión entre los intentos de la Federación Rusa de mantener la unión y el tesón de los grupos nacionales en su beligerancia por sobrevivir como nación. Según observa Castells, el reconocimiento artificial e indiferente de las nacionalidades por el marxismo-leninismo no eliminó los conflictos históricos, sino que más bien los alimentó y recrudeció. Sobre esta hipótesis, se plantean algunos comentarios:

 

- La URSS, uno de los estados más potentes de la historia, especialmente en lo referente a los apartados ideológicos y propagandísticos, fue incapaz, en 74 años de existencia, de crear una nueva identidad nacional soviética (sovetskii narod). Pese a la coherencia lógica de su discurso nacional, basado en diferentes referentes comunes extraídos de la memoria colectiva soviética, el estado no fue capaz de convencer a la población. La identidad legitimadora (sociedad civil) no fue capaz de trasformarse en una identidad proyecto, no hubo lugar a un sujeto nacional.

 

- Las identidades nacionales históricas no pudieron ser asimiladas por el modelo administrativo soviético (Caso de la caótica Georgia, amalgama de múltiples grupos étnicos y nacionales). La institucionalización de los estados se hizo de forma artificial, geoestratégica desde los centros de decisión - Moscú - sin atender a motivos culturales o históricos. Así, las identidades nacionales son reconstruidas en cuanto desaparece la opresión explícita del estado.

 

- Después de que el marxismo-leninismo barriera todo tipo de identidades colectivas (religiosas, partidos democráticos) las identidades nacionales devienen determinantes. Al aparecer como las únicas supervivientes, son las más útiles para los movimientos de transición de la década de los noventa, mucho más creíbles que las ilusiones de libertad prometidos por la democracia y el mercado. Castells insiste: no existen identidades nacionales porque se utilicen, se utilizan porque existen.

 

- Tras este recorrido histórico, será imposible que las naciones funcionen como estados soberanos plenos, ya que todo estado-nación que aparezca no será (ni podrá ser) homogéneo en la identidad nacional. Y, como hemos visto, los intereses de la nacionalidad dominante no pueden definir las vías de decisión del estado sin generar conflictos violentos. Se plantea la necesidad de colaboración de todos los estados post-soviéticos, más aún si tenemos en cuenta la interdependencia material (infraestructuras, comunicaciones….) generada tras 74 años de convivencia.

 

En conclusión: encontramos en este caso unas identidades nacionales escindidas, atrapadas en una dualidad soviético-nacional. Por tanto:

                - No será posible que se constituyan como estados-nación independientes.

                - No hay posibilidad para un nuevo imperialismo ruso.

 

Se propone, frente a la Comunidad de Estados Independientes, la creación de una Comunidad de Estados Inseparables (Sojuz Nerazdelimyj Gosudarstv). Esta red de instituciones se caracterizaría por su naturaleza flexible y dinámica, una organización donde las identidades nacionales tuvieran lugar al definirse en relación a una red y no respecto a un otro. Sería, al mismo tiempo, un instrumento político real y útil en el contexto global para la comunidad soviética.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

 

Gellner, Ernest (1983): Naciones y Nacionalismos, Madrid, Alianza, 1997.

 

Anderson, Benedict (1983): Comunitats imaginades : reflexions sobre l’origen i la propagació del nacionalisme. Valencia, Publicacions de la Universitat de València, 2005.

 

Castells, Manuel (1997): “Paraísos comunales: identidad y sentido en la sociedad red”, en La era de la información. Vol. 2: El poder de la identidad. Madrid, Alianza (2ª ed.), 2005.

 

Taibo, Carlos (2004) El conflicto de Chechenia. Madrid, Ed. Cátedra, (3ª ed.) 2005.

Discurso Clausura 2º Bachiller, I.E.S. Abastos, Junio 2005

Abril 3rd, 2008

  Acabo de encontrar el discurso que preparamos Carles Martínez y yo para la entrega de los Diplomas de Bachiller. No sé a quién se le ocurriría encargarnoslo.  Decía:

 

COMENTARIO DE CURSO,

DIÁLOGOS PARA NO HACERLE CASO.

 

COMENTARI DE CURS,

DIÀLEGS PER A NO FER-LI CAS

El tema principal sobre el que se ha estructurado el curso podría ser formulado como:

 ”La optimización de los recursos escolares con el consiguiente aumento en los niveles de rendimiento académico”, o como diría José Mari: Vamos a mas.

El tema principal sobre el que s’ha estructurat el curs podria ser formulat com a: “L’optimització dels recursos escolars amb el consecuent augment als nivells de rendiment acadèmic”, o com diria Jose Mari: Anem a més.

Esta tesis que en condiciones normales podría parecer ciertamente algo atrevida o incluso arrogante, se ve claramente reforzada por los abundantes ejes temáticos secundarios. Como podrían ser:

Aquesta tesi, que en condicions normals podria semblar certament prou atrevida, o inclús arrogant, es veu clarament reforzada pels abundants eixos temàtics secundaris. Com podrien ser:

- Augment de l’apatia general i la pasivitat cultural als àmbits estudiantils, amb la definitiva defunció de nostra benvolguda assossiació i el “desalojo” de la seua històrica seu. Gracies a aquesta maravillosa notícia, el rendiment acadèmic s’ha vist clarament incrementat, ja que els alumnes no perden el temps fent revistes inútils i altres activitats lúdico-socials poc rendibles.

-Comportamiento esperado y ejemplar por parte de los profesores que han sabido adaptarse y adaptarnos a la gris monotonía de la vida burocrática en esta nuestra comunidad. Salvo una serie de alborotadores que aun piensan que un curso es algo mas que la suma de sus notas. Vease gente que organiza: Obras de teatro, maratones de lectura, intercambios extranjeros, clases subversivas…Que han venido a disturbar nuestras jóvenes mentes con sus delirios de grandeza, haciéndonos perder precioso tiempo que hubiéramos podido invertir en objetivos mas rentables, véase: Notas

-Como último de nuestros ejes secundarios pero no por ello menos importante, el agradecimiento general al equipo directivo saliente por todo lo que siempre han hecho por nosotros, por ejemplo……o…..incluso…..te acuerdas de…..

Y nuestra fe en el siguiente equipo directivo a pesar de que no tenemos información sobre él. Conocemos únicamente la predilección por un periódico, que es      LA RAZÓN      de nuestras esperanzas.

I seguint amb l’estructura del comentari, (me pregunto como ha podido llegar a suceder…) ens trobem amb el resumen.

El curs va començar en septembre, amb esperances de traure trellat, continuó entre agradables avisos y consignas amistosas por parte del profesorado, i a dia d’avui encara no sabem com va a terminar.

Partint d’aquesta visió idílica del curs podriem establir un perfil del autor/alumne ideal per a realitzar un discurs de clausura tan elegant i formal com aquest, que ens donés una considerable dosi d’autoestima i ens permetera elevar-nos per damunt de la mediocridat de nostres aburrides vides i sentir-nos per un dia herois. Este supuesto alumno al que llamaremos, por llamar de alguna manera: dieguito cabezón, habría pues de ser un modelo no solo en lo académico y en lo estético, sino que tendría la fuerza moral de demostrar con su ejemplo, como se comporta un perfecto caballero español.

Pero, (no nos chupemos las pollas todavía)/calma, señores no nos engañemos) por que este texto lo hemos escrito nosotros, y lamentablemente para muchos, no somos como dieguito cabezón. [Lo sentimos, haber preguntado en segundo “C”.] No obstant aixó, hem volgut mantindre un caràcter conciliador, ja que a pesar del que molts pensen no es costumbre dels de la llinea perdre la elegància, ni la ironia. Perque com deia ma guela, “no hay peor sordo que el que no quiere oir.”

Com a valoració personal, només comentar que gracies a els punts anteriorment esmentats, la nostra estància als instituts ha estat gratificant. Per sort per a la majoria, aquesta any la nostra generació abandonarà el centre amb la conseqüent pau d’espérit  que aixó durà a diversos departamnets. Ens anem desitjant, que eixos alborotadors de conciencies resistisquen, a pesar de tots. Junt amb nosaltres desapareixerà també el record de alló que un dia va estar el Sanchaez Ayuso, i el malhaurat Cavanilles. I per tant el procés de deglució aura conclós, i ja ningú votarà en falta la mala vida.

Así, podremos de nuevo volver a nuestro amado orden sin que nadie  nos agite en nuestros sepulcros.       

Ya que, gracias a Dios, nadie hablará de nosotros cuando hallamos muerto.